Capital Paciente: Un ejemplo de “Economía Adaptada”

Alianza entre las fuerzas vivas de la economía real para avanzar en la solución a la situación de ciudadanos y empresas

La situación económica y social de España en los últimos cuatro años dibuja un panorama preocupante, más si consideramos que estamos en el centro de una tormenta que por el momento no tiene visos de amainar, más bien todo lo contrario. El panorama que nos dibujan desde las instancias políticas, empresariales y sindicales es más de lo mismo, lo que en la práctica significa peor, ya que los recortes anunciados se suman a los efectuados con antelación y los nuevos parados a los ya contabilizados desde que comenzó a resquebrajarse este invento/ficción en el que creemos vivir, un Estado Social y Democrático de Derecho que propugna como valores superiores, entre otros, la justicia y la igualdad.

Mientras las instancias oficiales, representativas, están ocupadas en que no se caiga el chiringuito económico, a millones de ciudadanos les preocupa como van a pagar las hipotecas o los alquileres, a llenar la cesta de la compra, a pagar las medicinas, gastos de colegios… entre otros gastos básicos. Vivimos en una especie de universos paralelos en el que la macroeconomía (convertida en economía virtual) se ha disociado de la economía real de las familias y de la mayoría de empresas, sin que apenas haya elementos intermedios que conecten las dos escalas para amortiguar los efectos de una situación que parece degradarse por momentos. Mientras tanto, tenemos una población (en constante aumento) que está en el límite de la pobreza, los que todavía tienen el apoyo de la familia, y otra parte que ya ha entrado formalmente en las estadísticas de pobreza, que reciben ayudas del banco de alimentos, comedores sociales y otras variantes asistenciales.

En esta situación, a los ciudadanos de a pie y a las empresas de la economía real, no nos queda más alternativa que el optimismo, la imaginación, las ganas de sobreponernos a la adversidad y el coraje necesario para enfrentar una situación que exige lo mejor de nosotros como profesionales y ciudadanos. En mi opinión, hay dos ideas que tenemos que trabajar a fondo hasta integrarlas en nuestro pensamiento y acción: La primera, es que tenemos que tomar las riendas de la situación, ya que lo que no hagamos los interesados se quedará sin hacer. La otra, es que hay una convergencia de intereses, entre empresas y ciudadanos, que puede ser muy productiva para las dos partes.

Las empresas necesitan clientes para vender sus productos y servicios. Necesitan además, personal comprometido con el proyecto de la empresa, capaces de realizar aportaciones relevantes a la cadena de valor para ofrecer productos y servicios que satisfagan las necesidades de sus clientes. Los ciudadanos que están en situación de desempleo y con empleos precarios, necesitan trabajo y productos/servicios que cubran sus necesidades. Ahí están los dos términos de la ecuación, empresas y ciudadanos, con necesidades complementarias, sujetos reales actuando en la misma escala y generando una economía adaptada a sus intereses.

Como elemento intermedio aparece la figura del emprendedor social como agente facilitador de la relación de los dos términos de la ecuación, actuando como pegamento para facilitar la cohesión. En el centro del “invento” aparece la innovación social como elemento que aporta la visión y facilita la metodología para la acción. El carburante lo aporta el Capital Paciente, que posee una mayor tolerancia al riesgo y mayores plazos para recoger beneficios. Esto implica, necesariamente, una forma nueva de percibir la realidad para encontrar oportunidades donde otros ven dificultades. A estas alturas, a algunos de los lectores esto les puede sonar al cuento de la lechera, pero no estoy diciendo nada que no se esté haciendo ahora en muchos lugares con excelentes resultados. El “invento” se llama Negocios Inclusivos se aplica en poblaciones de bajos recursos de países de África, Asia y Latinoamérica.

El elemento diferencial, es la capacidad de los agentes para imaginar una nueva forma de relación colaborativa en la que la población en riesgo de exclusión social tiene la capacidad y la voluntad para constituirse en socio activo de las empresas para mejorar la cadena de abastecimiento (Danone en México), la cadena de distribución (Natura en Brasil) la cadena de producción (Bosch y Siemens en Asia), la prestación de servicios (Cruzsalud en Venezuela, Allianz en India), como socios participantes en resultados (redActivos, Argentina), entre otros ejemplos.

Hay mucha energía creativa en personas en paro, muchas empresas con recursos ociosos que necesitan clientes y muchas personas prejubiladas y jubiladas con un enorme bagaje profesional dispuestas a aportar su experiencia de forma desinteresada.

¿De verdad que no se nos ocurre qué hacer con todos estos recursos para mejorar la situación de muchas familias y pequeñas y medianas empresas?

 Rafael Ortiz

Formación Presencial en toda España

llamada-mapa
   Alicante         Murcia         Valencia

   Madrid           Sevilla         Granada

Entidades Colaboradoras

     logo ucam letras azul   AF LOGO QUORUM NUEVO  corresponsables ok   logo colegio educadores murcia cpesrm    colegio