Los stakeholders como centro de acción de la RSE

¿El concepto de RSE es demasiado abstracto para que arraigue en la mente de algunos empresarios?

Esto parece pensar Ed Freeman al proponer el cambio de denominación de "responsabilidad social” por el de “responsabilidad con todos aquellos involucrados en el proceso de creación de valor”, más concreto y centrado en las personas como beneficiarias directas de la acción de la empresa. Por otra parte, medio centenar de expertos del mundo académico y empresarial reunidos en Madrid, en el encuentro organizado por Corporate Excellence, parecen haber llegado a conclusiones convergentes, al menos esto se deduce del título del encuentro Una organización orientada hacia los stakeholders” y afirmaciones como la del ponente Carlos Rey “las organizaciones tienen que incorporar a la cultura corporativa la gestión de los grupos de interés” .

La revisión de la cultura organizacional (CO) y el diálogo con los públicos interesados (stakeholders) para que formen parte activa del proceso de implementación y desarrollo de la RSE, son los dos aspectos clave para la introducción y consolidación de la RSE en las empresas. La relación con los públicos interesados, en los 360º, es la piedra angular de acción de la RSE y la palanca para la proyección de la organización en su mercado de referencia y en la sociedad.

Pero para que la RSE anide en las organizaciones es necesario que cuenten con una CO receptiva a los principios que sustenta este modelo de gestión. Por tanto, uno de los primeros pasos es ver que aspectos de la CO facilitan la introducción de la RSE y cuales lo dificultan; para esto, es preciso revisar los elementos más relevantes para la consolidación del diálogo con los stakeholders y el desenvolvimiento completo de la RSE como modelo de gestión. Veamos algunos de estos elementos:

  • El liderazgo. Es la fuerza capaz de construir/modificar/desarrollar la cultura organizacional, que es la fuente de la energía de impulso que puede transformar la organización. Si el liderazgo no es inspirador la energía que fluye es de retención/reducción y limita las posibilidades de la organización para adaptarse y prosperar.
  • El compromiso. Es fundamental crear un espacio de compromiso compartido. Una forma eficaz para gestionar el compromiso de cada miembro de la organización, es facilitar la posibilidad real de aportar ideas concretas a la solución de problemas reales, que mejore algún aspecto de la actividad de la organización que les afecta.
  • La participación. En el encuentro mencionado, Carlos Rey enfatiza la necesidad de ejercer "un modelo de liderazgo compartido (líder-líderes). La profundización en el liderazgo compartido, debe implicar la posibilidad real de participación en todos los niveles de la organización. Fomentar una cultura participativa facilita el cambio y mejora las posibilidades de éxito del proceso de implementación de la RSE.
  • La innovación. Una cultura organizacional que no ha inoculado el espíritu de innovación entre sus miembros tiene las alas cortadas. La innovación es un espacio propicio para la participación, el alineamiento y la integración de los públicos interesados, particularmente empleados, proveedores y clientes. La gestión del talento forma parte de la cultura de la innovación y es un elemento indispensable para la creación de valor.
  • Las creencias. Son presunciones básicas que condicionan la disposición del ánimo y generan respuestas automáticas o semiautomáticas. Cuando las creencias son potenciadoras el mundo resultante es abierto y lleno de posibilidades, cuando son limitantes el mundo es cerrado y está determinado por corrientes que escapan a la voluntad del sujeto. Una CO de mundo abierto es indispensable para la instauración de la RSE o cualquier otro proceso de cambio.
  • La actitud positiva. Las actitudes son el modo en el que las organizaciones responden a los retos ordinarios y, sobre todo, los extraordinarios. Las actitudes están incorporadas en el ADN de la organización y condicionan su capacidad para construir un sistema abierto (permeable a los cambios) y modula la respuesta de las personas al compromiso con la meta común.
  • Las normas. A veces los procesos de cambios se centran en las grandes decisiones, dejando las cuestiones de procedimiento sin explicitar, pensando en que se encontrará el camino de forma espontánea. La regulación de los procesos y las normas que son necesarias para su desarrollo son tan importantes como la estrategia en sí; aquí la participación de los públicos internos es fundamental para la redacción de normas capaces de marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso en la implementación de las decisiones.

La fuerza de la RSE en las organizaciones, procede de la acción de sus públicos interesados alineados, conscientes, organizados y activos; guiados por un liderazgo participativo, compartido y plural que construye una cultura organizacional potenciadora y abierta a los cambios y sensible a los procesos sociales. Una organización así, está más capacitada para actuar en su mercado de referencia y tiene mayores posibilidades de éxito.

Rafael Ortiz

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